Siempre me gustaron los poemas, pero nunca pude escribirlos, y quizá por eso deje de hacerlo, me lleno de sentimentalismo al recordarlos, pero no tanto, el desamor es desabrido. Hoy mas de un año después, regreso a encontrar este fragmento de mi, que deje guardado porque no pude publicarlo, provocado por la misma persona, con la misma intensidad, quien no conoce la historia esta condenado a repetirla.
Pero por su puesto que la conocía, la gente no cambia, o quizá.
Lo supe cuando dije: porque creo que no las voy a volver a ver, pero no quise creerlo, y aun hoy no quiero hacerlo, capricho divino, irónico, saber el final al comienzo, como las historias circulares que tanto amo, Arcadia otra vez.
A diferencia de Nilvia y Persefone que un día desaparecieron, y al sol de hoy no supe mas nada. Voy a dejar un registro como quien cuenta el final de un libro que no ha leído. Si me desvanezco de esta cueva, sabe, que estoy bien y que ya no la necesito. A vos que lees esto, abandonar este lugar es lo que busco, y cuando lo haga sabe que estoy bien.

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