A veces siento que reboto en los extremos. Hoy quisiera que el amor de mi vida me cuidara y me escondiera de todo hasta de mi mismo, y quisiera cuidarla igual, tolerar y soportar. Mañana pienso que es un fastidio, que no quiero ser el refugio de nadie y tampoco que nadie sea mi refugio.
Siento como mengua la inspiración para escribir lo que germina en mi cabeza, en días árido y en días "sabor fresa" tengo pues que aceptar que prefiero la cabeza vacía, que el corazón quebrado.
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