No voy a descartar la desesperación intensa como verdadera desesperación, sin embargo me he dado cuenta que hay otro tipo, tan sutil como para ignorarla, tan desabrida, tan diluida, si, tan permanente que se filtra en nuestras decisiones, en la conducta, en la forma de vivir, me gusta creer que, una vez descubierta sus efectos serán más visibles para mi, que mis decisiones serán más acertadas y que finalmente iniciare el proceso de liberarme de ella.
Es pues, la finalidad de estos escritos liberar la pequeña presión que se genera en mí, a fin de ignorarla solo un poco más, aunque recién me doy cuenta de ello, ¿es prudente entonces confiar en las decisiones tomadas hasta ahora?. Aun así, el deseo de realidad me consume, y me lleva allí donde sigue pareciendo una buena idea, etiquetar de verdades las mentiras que me cuento, cada dia.
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