Empezaré diciendo que el discriminante siempre existe, si removemos el componente físico, características tan sencillas como el tono de voz la velocidad de articulación inclusive la pronunciación tomarán el papel de discriminante, si lo reducimos por ejemplo a un medio escrito la ortografía, la frecuencia de uso de las palabras, la amplitud del vocabulario podrían hacer de filtros. Pretender entonces estar en contra de los discriminantes y su uso no es más que una falacia sostenida por la creencia de que las razones que profesamos son mejores que otras.
sábado, 16 de marzo de 2019
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