Dicen que uno critica las cosas que encuentra de uno mismo en otras personas. Yo diría que mitad y mitad. Pero lo cierto es que a veces identificó cosas que vivi o vivo, y me parecen tan insoportables que me resulta imposible seguir viendo leyendo o escuchando.
A qué viene todo esto?, y si lo que más deseas en la vida no se puede comprar con dinero, y si lo que más deseas en la vida no se puede alcanzar buscándolo, y si lo que más deseas en la vida no llega? y si lo que más deseas no es eso que crees fervientemente?, entendí hasta hace muy poco porque en la iglecia te recomiendan no tener pareja hasta los 16, la madurez para entender las emociones y pasiones que esto despierta nos llegan después, siempre y cuando no hayamos contaminado nuestra perspectiva con necesidades absurdas, hay Dios, pero de nada sirve el conocimiento que no se pone en práctica, y recordé la escena donde Harry Potter ve la piedra en su bolsillo a través del espejo y me vi atrapado allí, frente al espejo deseando aquello que no puedo obtener a menos que no sea para mi propio beneficio.
En fin, me puse a ver "Kanojo, Okarishimasu", traducido a Rent-A-GirlFriend, y no he podido pasar del primer episodio, porque me vi, hasta hace tan poco, inmaduro como nadie, reprochando el comportamiento de quien en primera instancia está allí haciendo lo que se supone haga, -"sos vos el que está fuera de lugar", pero por supuesto que es uno el inmaduro, compre por 7 dólares 7 tokens para algo muy similar a esto, renta un amigo con quien jugar, impulsado por la pura curiosidad, y resultó que la experiencia fue agradable, al terminar los token la decisión de no comprar más fue clara más no fácil, esto gracias a experiencia reciente, porque uno es el inmaduro, me siento orgulloso de mi mismo, comprar la experiencia es valido totalmente, cuando nunca se pierde de vista que se compró, una vez más termino haciendo lo que la gente común hace, pero por diferente motivo o eso me gusta decirme cuando estoy solo, para justificarme porque al final de cuentas, quién puede estar seguro de nada.
Dichosos los que ignoran la profundidad del corazón propio, y aún más quienes la conocen y saben ignorarla, dichosos los que la conocen y no le temen, y aún más los que navegan en esos abismos insondables sin miedo. Mientras disfrazare la mía de charco para evitarla otro rato por facilidad y no por miedo.
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